Rostros

Huele a medicina el rostro de la sábana, a equivalencias. Se asoman por la ventanilla de urgencias rostros que me declaran la guerra polarizando mis sueños con puntadas, rostros con humor de quimioterapia y aspirina, rostros con líquidos diáfanos que hasta la fecha vomito cada noche.
Y quiero vomitar, también, ciertos riñones, en este quirófano de bisturís y fracasos, robarle el rostro a los rostros, salir por la ventana del hospital porque esta mañana el doctor entró cubriéndose el rostro, con su máscara de acero.

Guau, casi podía sentir el agobiante olor de medicamentos del hospital, y la sensación de aislamiento del enfermo. Peor aún cuando ese aislamiento es en forma de indiferencia.