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La princesa del viento

Y mi vida se transformó en sus besos. Me entregué completamente a ella como un pájaro se entrega a su vuelo. No dudaba nunca en decirle lo que sentía, lo que pensaba, lo que era y en lo que me convertía cada vez que su perfume de princesa adornaba mi entorno. Fui presa de un sentimiento que se escapa a las palabras, más grande que el amor, era algo que sólo podíamos disfrutar los dos y que hasta entonces nunca había existido. Me pasaba las horas escuchándola hablar de cosas suyas que aunque para ella no tuviesen importancia, para mí eran cuentos tan dulces como esos que nos contaban nuestras madres para que pudiésemos soñar felices, sólo que en este caso, no necesitaba ser pequeño para sentirme feliz, ni dormirme para poder soñar. Los días no se contaban por horas, se terminaban cuando no podíamos estar juntos, y comenzaban con cualquier contacto de nuestro cuerpo. Todas las noches antes de dormir ella se perdía locamente en mis abrazos, para que yo me encontrara en los suyos; incluso la propia piel nos sobraba a veces al sentir como nuestras almas bailaban en la oscuridad. Y oscuridad era lo que sentía cada segundo que no comparto con ella.
A veces cuando nos distanciábamos, mi mente se revolvía buscando su complicidad, y la encontraba en mi pensamiento; así comprendí que siempre había existido, mucho antes de coincidir en el vagón; ella estuvo en cada sueño, en cada primer beso, en cada sensación de felicidad, en cada sentimiento experimentado al conocer a una mujer, aunque al instante se esfumara. Siempre estuvo ahí esperándome, al acecho, deseando que yo estuviera preparado para conocerla. Yo lo intuí, y ella lo reconoció.
Pero nada es eterno.
Una noche durmiendo, tuve una pesadilla: noté sus dulces labios en la mejilla, y al despertarme me encontré en el tren donde nos conocimos, en el mismo asiento, en el mismo lugar donde el cielo y la tierra se fundieron en un beso, aunque ahora estaba solo; quería levantarme y buscarla pero sin saber bien por qué, volví a dormirme. Una ráfaga de viento, con la voz de mi ángel, acompañaba mi sueño susurrándome al oído: -La realidad muere en los sentidos, y los recuerdos, en el alma;- me desperté en mi cama y la abracé con fuerza, y cuando ella me preguntó que ocurría, preferí no decírselo.
Pasaron los días y cada vez temía más que me la arrebatasen, sabía que sólo era un sueño, pero mi vida también lo era. Empecé a dormir con los ojos abiertos.
Aun así, la perdí.

Una noche volví a soñar, y al hacerlo desperté.
Desperté de nuevo en el tren, hace unos días, solo. El revisor se acercó a mí y con preocupación me dijo:
-Ya solo quedan dos paradas, espero que no se le haya pasado la suya. Estuve tentado en despertarle por si acaso.-
Aunque parecía una persona muy agradable, no conseguía atenuar mi tristeza. Porque ésto no era una sueño, era real, y supe al momento que no volvería de nuevo a verla.
-Disculpe, ¿había enfrente de mi una mujer hace un rato?, es que no estoy seguro de haberlo soñado.
– Desde luego que la había, y muy hermosa. Todos los caballeros del vagón estaban pendientes de ella. Pero se bajó hace unas horas. Supuse que era familiar suyo, porque antes de bajarse le dio un beso y le dijo algo al oído, con cuidado de no despertarlo.-
Le di las gracias, y baje en la última parada llorando.

4 comentarios en “La princesa del viento”

  1. no hay palabRas para describir esta historia y este escritor!!solo te digo que sigas haciendo emocionar los corazones de mucha gente!!teQ caRliyoss!!

    nere

  2. Desde que comence a leer tu historia mi corazon latia fuerte y mi alma se emocionaba cada vez mas,es icreible la sensibilidad que derrochas,eres capaz de transladar a cualquiera a esa gran historia que narras con esa gran delicadeza.Eres un gran escritor y espero pronto y con ganas tu nueva pubicacion.Un besazo

  3. hombre, e decidido escribir unas letras a mi gran amigo carlos para asi desvelar q la chica en cuestion soy yo!!! es broma, tio q manera de escribir no??? oye que cuando quieras debatimos en un cafe filosofico sobre tus gustos literarios kafkianos y esteparianos que te parece?? añoro granada y espero poder verte pronto; besos a todos los q tu sabes. Ciao bambino

  4. Este es un poco más largo que los anteriores. Nuevamente me sorprende la estructura del relato y su contenido teniendo en cuenta la brevedad del mismo. En otro comentario te animaba a probar con la poesía. En este, ¿qué tal algo en tercera persona?

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