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Todas las entradas de Mario Javier Bogarín Quintana

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Una inquietud

Se levantó al borde de la asfixia por el calor de dos edredones y comprobó con pasmo que la humedad que manchaba su entrepierna no era sudor. Pero, en lugar de correr al baño a higienizarse, decidió armarse con un picahielo y salir a la

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Kawaii como óptica

antes publicado en Normalmente no hago esta clase de cosas Hay algo de perturbador en las imágenes kawaii, he escuchado. Tanto dulzor tendría que volverse inquietante después de observarla durante mucho tiempo. En lo personal, considero que las circunstancias nos han vuelto contra el fetiche

Kenzaburo

Este jueves a las siete de la tarde en la Biblioteca Pública Central Estatal estaré “dictando una charla” dentro del Ciclo Los Imprescindibles XII por invitación de mi queridísima Olga Angulo. Mi no menos querido Raúl Linares, cuando fue a presentarle sus opciones para exponer

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El escritor

1 Frente a la hoja Mohandas Carter se ha dispuesto a escribir un libro, ¿pero de qué?, la pregunta está en el aire y revolotea enfadosamente bajo el falso plafón del techo de la desordenada habitación de este individuo que se ha decidido a iniciar

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“Kitchen” (Banana Yoshimoto)

Todavía recuerdo la sensación. Durante mucho tiempo tuve la intención imperativa de describirla con toda la exactitud posible. Pero la reseña literaria no es un sub-género exacto: se conforma con una aproximación argumental, con la ocurrencia, a veces y, en particular, con la sensación, con

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Hay maneras

Nadie me venga con reglas de urbanidad: lo mejor es callarse para siempre. El fuego tiene muy mala prensa en esta época nuestra: nada de consumirse (mejor oxidarse), olvídate de quemarte (no es algo productivo), tu pasión es tu equivocación.

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Nubes serenas

Ya pasaron treinta días exactos desde que saqué a Pericles, mi tierno gatito callejero, de su canastita acojinada con forro de terciopelo y lo metí a esa horrible jaula de acero reforzado que apenas le permitiría moverse a medio camino entre una postura cómoda sobre

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La evocación de una distancia

Llámenme fetichista si quieren, pero las razones objetuales (diría Nishida, aunque nada más que los objetos materiales que nos rodean coloreando nuestra vida) que funcionan como ventanas son suficientes, para mí, para entender las muy poderosas razones de sus usuarios y saber que hay miles