Artículos guardados en: Filosofos y ensayo.
» Bakunin, filósofo de la educación
[ Publicado el 11 Aug 2008 por Carlos Humberto Quintero Ríos | Sin comentarios aún ]“Los semidioses y los esclavos estarán humanizados, los primeros deberán descender un poco de su altura y los otros se elevarán mucho”
Cuando se hace referencia a Mijaíl Bakunin en temáticas pertinentes a los postulados, estudios y análisis de sus aportaciones dentro de los campos de la filosofía, la educación, la política e incluso de la economía; se establece indudablemente la leyenda fantástica de un personaje con una tremenda capacidad para armar en cualquier espacio donde se hiciera presente la generación de revuelos y polémicas entre sus adversarios, colegas, seguidores y discípulos. Sus aportaciones dentro del campo de la filosofía y la educación es una raíz trascendental para comprender sus máximas teorías tocantes al acercamiento de la noción de la libertad y el humanismo perfilados meramente por los términos de la ciencia. Términos en su complejidad respaldadas por el pérfil de la objetividad y el raciocinio.
Bakunin, propone el concepto de la libertad relacionada con el hombre: “El hombre sólo se convierte en hombre y llega a tener conciencia y a realizar su propia humanidad en la sociedad, gracais a la acción colectiva de toda la sociedad. Sólo se libera a sí mismo del yugo de la naturaleza externa por el trabajo colectivo y social”. Como se explica el hombre se emancipa no en relación con el yugo universal, sino que el hombre se libera a sí mismo y a lo que le rodea mediante el acercamiento a la noción de la ciencia y el ejercicio del trabajo, por ello se elimina la mala influencia de los hombres con el poder. Cabe mencionar que alcanzar el autodominio precisa comprender el significado de la palabra libertad, que según Bakunin se rige bajo: “El dominio sobre las cosas externas, basado en compañía de las leyes de la naturaleza”. Esto gracias a la ciencia, el trabajo, la rebelión política que será independiente de un medio social caótico y pretencioso de grandes feudales que desean equiparar la ganancia de la fuerza laboral por parte de los obreros.

» Lo que en 2004 entendía yo por “Industrias Culturales”
[ Publicado el 19 Jul 2008 por Mario Javier Bogarín Quintana | Sin comentarios aún ]Entre todos los sofismas que suelen hilvanarse en los márgenes de la opresión social, ninguno es más jocoso que aquel que asegura algo así como “aunque todos somos iguales hay quienes son más iguales que otros”, y es que, efectivamente, los procesos de interacción social vuelven imposible la pretensión de instaurar una comunidad autosuficiente en legalidad y en productividad donde haya libertad y justicia para todos. Pero es por ello que debemos recordar que las utopías positivas de las que emanan las constituciones políticas de los pueblos modernos son inviables en tanto su esencia liberadora exige la evolución del ser humano hacia estadios superiores de excelencia intelectual e incluso física, de ahí su atractivo y la razón del potencial que son capaces de desarrollar en pos de una quimera nacional y, justo en el momento en que los propios signos de los tiempos hacen patente su improcedencia (llámese intrascendencia filosófica o simplemente caducidad), la reorganización de agentes sociales y aparatos de control crea una unidad de sistema en la que élite, masa, estructuras de control y circuitos de comunicación coercitiva delinean los roles que la sociedad habrá de poner en funcionamiento si es que desea su supervivencia entre el caos originado por la invalidación de los preceptos fundacionales cuyos basamentos de ignorancia y primitivismo anidarían naturalmente a todas las revoluciones futuras de las que ahora podemos partir para analizar el trasfondo de la nueva cultura abierta al cambio abrupto que en ocasiones hasta parece fomentar, y al desmantelamiento constante de todos los valores y tendencias encaminadas a reconstruir una línea de pensamiento arraigada artificialmente en la ortodoxia de antaño y que por su propia composición no son más que bombas de relojería precipitándose hacia su detonación al ritmo de las transformaciones sutiles pero definitivas que se presentan casi a diario. { Continuar leyendo » » }

» Ser escritor: oficio acadenado
[ Publicado el 20 Jun 2008 por Rafael Zamudio | Sin comentarios aún ]
Escritor: oficio divino. Cuando originalmente el hecho de escribir consistía más en copiar, transcribir y crear documentos con fines primordialmente económicos, legales y de registro, con la necesidad de mantener el mito en algo más tangible que la propia voz de los receptores/transmisores y de guardar (aquí el verbo no podría ser más adecuado) canciones en el tiempo para ser practicadas por otros eventualmente, el oficio de la escritura comenzó a florecer. Originalmente no había gran variedad de autores explícitos, la mayoría eran anónimos. Al principio, escribir sólo era un oficio de transcribir.
Hoy, sin embargo, el oficio ha adquirido tanto prestigio pues se vincula directamente con la autoría, con la creación, con el dominio de las ideas y la verbigracia. Hoy, ser escritor implica ser capaz de dominar al lenguaje, transmutarlo, tergiversarlo armoniosamente. Ser escritor, en este tiempo, quiere decir representar una voz activa dentro de la sociedad, quiere decir ser capaz de hablar sobre lo que otros no se atreven. Actualmente, ser escritor significa entender la psique humana, conocer los más recónditos espacios de la mente.

» Oposición entre idealismo y materialismo: Idea/Objeto/Acción
[ Publicado el 17 Mar 2008 por Mario Javier Bogarín Quintana | 2 comentarios ]
La oposición a la dialéctica idealista empieza con la crítica a Hegel y el rechazo a las actitudes dogmáticas favorecidas por el idealismo que impregnó todas las estructuras de pensamiento. Marx es claro e insistente al advertir que las relaciones sociales de producción generan el idealismo una vez que todas las necesidades básicas han sido cubiertas, siendo las metáforas místicas un instrumento para enmascarar realidades sociales que peden abordarse más rápidamente y de forma práctica a través del materialismo dialéctico. { Continuar leyendo » » }

» La evocación de una distancia
[ Publicado el 12 Feb 2008 por Mario Javier Bogarín Quintana | Sin comentarios aún ]Llámenme fetichista si quieren, pero las razones objetuales (diría Nishida, aunque nada más que los objetos materiales que nos rodean coloreando nuestra vida) que funcionan como ventanas son suficientes, para mí, para entender las muy poderosas razones de sus usuarios y saber que hay miles de millones de mundos que jamás conoceremos. { Continuar leyendo » » }

» La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica
[ Publicado el 1 Dec 2007 por Mario Javier Bogarín Quintana | Sin comentarios aún ]
La obra de arte siempre ha sido susceptible de reproducción y cada cosa creada por los humanos se ha considerado digna de imitación; y en tiempos de los griegos había cosas que no se prestaban a la producción técnica y otras que sí, como los bronces, las terracotas y las monedas. La xilografía hizo que se reprodujese técnicamente el dibujo, la litografía llevó a la ilustración al mercado masivo para acompañar a la vida diaria y después llegó la fotografía para acentuar este colorido.
Walter Benjamin lanza una advertencia crítica: incluso en la reproducción mejor acabada falta algo, el aquí y el ahora, pues, en la existencia del producto artístico como objeto singular quedan depositados la Historia y los procesos socioculturales en los que a la vez halla su origen, y es a causa de esto que la reproducción técnica cancela a la autenticidad y permite a la obra de arte dirigirse a su destinatario: la catedral se desplaza hacia la pared de un estudio o una obra coral se escucha en una habitación minúscula. { Continuar leyendo » » }

» Pedro Henríquez Ureña y la mística criolla
[ Publicado el 29 Nov 2007 por Mario Javier Bogarín Quintana | Sin comentarios aún ]
La obra de Pedro Henríquez Ureña es la recuperación antropológica del anhelo criollo por rescatar sus fueros sobre la cultura híbrida que se levantó entre múltiples mezcolanzas raciales desde la Aridoamérica hasta el Río de la Plata, siendo la apropiación de sentimientos e interpretaciones cosmogónicas las bases de su obra, iniciada entre la alta cultura hispanista de su natal República Dominicana y expuesta ante las élites culteranas de México, Argentina y España, donde la idea del panamericanismo como un producto legítimo de la inspiración latina era la esencia del pensamiento filosófico de la época. El propio Henríquez encontraría en Menendez Pelayo, su mentor, la base ideologica de su discurso: la cultura latina se había concebido a partir de la pureza del pensamiento sofista y de la luminosidad de la lucha entre Ariel y Calibán, entre el espíritu de la sensibilidad de la nueva sociedad hispanoparlante y la amenaza de la inculturación anglosajona, por no hablar de la lucha ya ganada desde antes de comenzar sobre las razas inferiores, como los negros e indostánicos, ya que el quid de la superioridad intelectual radicaría en el talento que la nueva sociedad liberada políticamente del yugo del imperialismo debería desarrollar para colocarse a la vanguardia del progreso técnico bajo el amparo de una conciencia cultural congruente. { Continuar leyendo » » }





