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La poesía contradice

→  January 1, 2009 / por Carlos Humberto Quintero Ríos

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He perdido el momento más hermoso:
El ser yo mismo y extirpar el rostro
Complaciente al frenético orgullo de los demás.
Las mariposas suelen transformarse a sí
mismas, más no despojarse de su espíritu.

Llegado a su tumba, dejé caer mi cuerpo y besé
mi propio llanto alcoholizado.
Gargantas vociferan lujuriosas por un nuevo ciclo…
Un nuevo aire qué celebrar…
¡Brindemos!

¡Embriaguemos nuestros corazones!
A final de cuentas todo permanecerá igual.
¿Quién se atrevió a pronunciar que al dolor hay que temerle?
¡Que hay que alejarlo de nuestras vidas!
Tengan conocimiento… el dolor es la raíz que perdura,
Solo vasta mediar la dosis adecuada…

El hombre por su propia naturaleza es infeliz,
Esclavo de la superficialidad, a lo mundano adorador es.
¡Que alguien me aclare! ¿Qué es la felicidad?
Es solo una mínima parte de un muro paradigmático.

Perspectivas van y vienen.
Los intelectuales y críticos literarios me aburren,
Son solo pequeños gérmenes que hablan por hablar.
¿Realmente tendrán algo que contar que sea admirable?

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Carlos Humberto Quintero Ríos
Sobre el autor:  Carlos Humberto Quintero Ríos. Lic. en Ciencias de la Educación, Ha publicado en diversas revistas: Universitaria de la UABC, Aquilón; además en periódicos y suplementos culturales de la localidad y la región. Publicó el poemario Entre la crueldad y la pared, versos libres (portafolio editorial, 2007). { Más información » » }
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