» ALAS: de la ultraderecha gay…
…al frío sentimentalismo masoquista que mecaniza la felicidad previa a la muerte o cómo el amor en tiempos de guerra nos separará.
“No comprendo cómo me lo han entregado a mí (el Premio Nobel) existiendo Mishima. Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don milagroso con las palabras”.
Yasunari Kawabata (Al recibir el Premio Nobel en 1968)
Mishima en Japón es recordado por algunos con admiración y por otros con recelo, su figura pública fue tan fuerte que pudo haber opacado su carrera literaria, sin embargo, a 38 años de su muerte sus textos continúan impecables.En el extranjero, la visión personal que tenemos de este escritor es difusa, lamentablemente lo primero que se nos viene a la mente es a Mishima y su pequeño ejercito sin armas secuestrando el cuartel general de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, espacio a blanco, y después Mishima comete seppuku (suicidio ritual).
En occidente el acto de suicidio tiene connotaciones sociales reprobables, un hecho condenado tanto por la religión (cristianismo, judaísmo) como por el Estado. En Japón el suicidio poseía hasta cierta época, vínculos espirituales, que tenían que ver con los actos de honor (en los samurai por ejemplo, era un acto de honor morir al combatir, incluso al caer en el deshonor se les podía permitir retractarse con un seppuku). Al término de la Segunda Guerra Mundial, y tras los últimos actos suicidas de los kamikaze, después de la rendición de Japón y al volver al emperador un ser humano común y corriente (recordemos que el emperador era considerado un Dios para el pueblo nipon, y en cierta medida era factible morir por él), Japón entró en un periodo de cambio y reconstrucción. En el momento en que Mishima realiza su seppuku, Japón tenía décadas en que no registraba un hecho así, fue un acto que sorprendió a los mismos habitantes, y que resonó en el mundo entero.
Para nadie era novedad la tendencia derechista (casi fascista) de Mishima, sin embargo en una época en que la carga intelectual estaba asignada a la izquierda, resultaría por demás curioso conocer sus motivaciones. En tanto el final de la Segunda Guerra Mundial trajo una profunda crisis de valores al país, los escritores de posguerra trataron de renovar la literatura japonesa, todo el sufrimiento acaecido por la batalla tiñó de un profundo pesimismo los escritos, existía una negación al ser tradicional, la destrucción de los recuerdos parecía la vía. Mishima, en su juventud se vio atraído por esta visión, pero nunca pudo desdeñar su pasado tradicional, razón que camuflageó algunos de sus escritos primitivos dándole un aspecto exótico a su obra, lo cierto también es que Mishima era hábil para ocultar elementos occidentales, con los que desde luego hizo clic en los extranjeros.

Mishima empezó a escribir desde muy pequeño, alternó sus lecturas de escritores japoneses con europeos, fue un niño genio de los que abundan, sin embargo algo en su carácter plomizo sobresalía. Fue en su juventud cuando su personalidad se empezó a desplegar, de joven tímido y abiertamente melancólico se volvió un monstruo intelectual. Tras la publicación de “Confesiones de una mascara”, en 1949, Mishima trató de dejar sus obsesiones sombrías e intentó vincularse con el mundo real y simple, mediante la meditación y la actividad física. Sin embargo estas obsesiones continuarían creciendo a través de sus páginas, convirtiéndolo en un escritor atípico, el más disímil de su generación. Mishima no temía mostrar temáticas escabrosas en sus escritos: la soledad, el aislamiento mental y espiritual, el honor y la gloria a través de la muerte, el sadomasoquismo y sobre todo la homosexualidad.
Lejos de sus manifestaciones políticas o personales, Mishima no puede ser interpretado fácilmente, su obra posee un alto valor estético que puede ser visto en dos etapas, desde sus primeras publicaciones hasta 1955, en el que sus escritos están cargados de una profunda fuerza de juventud, y la posterior, un Mishima más maduro, obsesionado con la muerte y la pureza. Me gustaría de esta primera etapa, analizar un cuento poco conocido llamado “Alas”, publicado a principios de los años 50, y que resume en buena medida varias de las obsesiones de Mishima.
PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE ALAS
“Alas” cuenta la historia de Yoko, una tímida-dulce adolescente, y de Suguío, un tímido-dulce adolescente, que viven un amor casi secreto (al poseer la condición de primos no pueden manifestarlo abiertamente) teniendo como escenario la Segunda Guerra Mundial. Un día ambos, sin contárselo entre ellos, empiezan a sospechar que los dos poseen alas, ocultas bajo sus camisas. Tras muchos intentos de encontrar sus alas y varias tardes sobre la pureza del paisaje amenazado por la guerra, Suguío advierte a Yoko que tiene que partir porque ha sido reclutado para una fabrica de armas. Desconsolados, deciden ir a visitar a su abuela, ahí Suguío percibe una última oportunidad de ver las alas de Yoko antes de partir, pero su falta de valor le impide proseguir con la idea. Una vez separados, Suguío y Yoko intercambian cartas amorosas, en medio de la desesperanza, se aferran a la estructura inmaterial de sus sentimientos. Entonces Yoko muere (en el resplandor de sus alas), de repente, como suele ocurrir cuando nada se espera. Suguío entra en un pronunciado declive emocional, y espera que la guerra lo mate, y también como suele ocurrir cuando se desea mucho algo pero sin ganas, esto no ocurre. Suguío termina trabajando como un triste empleado, llevando una vida desapasionada, cargando sus alas descuidadas y estorbosas, él mismo las siente, pero no ha demostrado que existen, a diferencia de Yoko, que lo demostró con su muerte.
PROCESO DE DESTRUCCIÓN DE ALAS
“Alas” es una síntesis de las obsesiones estéticas y filosóficas de Mishima, que intuye en su juventud y que van tomando forma a través de los años en gran cantidad de novelas: búsqueda espiritual de la pureza, erotismo y sadomasoquismo, juventud y guerra, amor y soledad…
La pureza se ve manifestada en el amor de dos almas inocentes, Mishima utiliza la metáfora de que la naturaleza aumenta su belleza en los periodos de muerte para dar paz a las almas de los muertos, esta belleza se manifiesta en la idea de las alas, ambos amantes, al ser similares perciben la imagen de pureza en su ser amado.
En un primer momento, la historia nos presenta un romance que se podría catalogar de ingenuo (no hay, en apariencia pensamientos morbosos, ni deseos expuestos súbitamente), pero conforme se va leyendo entre líneas, el erotismo y el sadomasoquismo fluye. El erotismo viene de los sueños de Suguío hacía Yoko, de su obsesión de desnudarla para encontrar sus alas, él desea, palpa esa pureza, le enigma e inquieta. Por otra parte Yoko sólo encuentra erotismo a través del sadomasoquismo, descubierto a raíz de la lectura de un párrafo de la biografía de William Blake que decía:
“Cuando niño, Blake solía ir al campo a jugar solo. Un día vio, en las ramas de un árbol enorme, muchos ángeles que se reunían moviendo las alas. Regresó corriendo a casa para avisarle a su madre. Su madre no sólo no le creyó sino que lo regañó por su tontería y le pegó”.
Este también es un cuento de crítica social, muy tenue y fina, como toda la obra de Mishima, que no deja de tener un carácter violento. La guerra (y sus circunstancias) separa a los amantes, en sí el destino no existe (más que en la desesperanza), las situaciones sólo se presentan, sin preambulo. La destrucción en cuanto a cambio es necesaria, pero anula vidas, corta a la mitad otras (como en el caso de Suguío), al final la juventud desaparece y esos ideales se quedan cargando pesadamente en la espalda.
Mishima hace en “Alas” un holograma de la juventud de posguerra en Japón, describe situaciones intimistas y narra el gran fracaso del amor en los tiempos de la modernidad. Los personajes principales que se describen en el cuento están llenos de vida de una manera extraña, no parecen pertenecerse a sí mismos, tal vez esto se deba a que Mishima se antepone a los pensamientos de ambos, habla por ellos (o ¿ellos hablan por él?), hay una línea indefinida entre el propio autor y sus personajes, en el que el “yo” arremete el rumbo de sus reflexiones. Sin embargo la carga emocional no cesa, al final se puede sentir el tibio tintinear de la soledad de Suguío, en la pérdida o disminución de su pureza, en la separación de dos almas indisolubles y hermosas.
foto vía Wikipedia.
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Un gran post sobre una gran autor. Pero, aunque no sea el tema del post, nunca entenderé por que´a unos artistas se les perdona u olvida su pasado o su´s posiciones´políticas y a otros no. Nunca lo entenderé.
Saludos
Mishima fue un exponente máximo de la literatura gay a nivel universal. Su pérdida ha dejado un vacío grande en quienes disfrutamos la “buena literatura gay”. Pero en nuestro mundo hispánico también están surgiendo autores que avalan el concepto de “literatura gay”, hasta no hace mucho no aceptado. Por ello mMe complace mucho que la llamada “literatura gay” finalmente sea incluida en las ferias de libros en nuestra América Latina, como he podido leer recientemente. Por supuesto, hace falta “la labor de convencimiento a los libreros”, algunos de los cuales aún albergan sentimientos homófobos, según he podido comprobar. Pero la “literatura gay” se supera cada día más en nuestra América Latina.
Les escribo porque hace unos días termine de leer una apasionante novela testimonial gay titulada YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA. Su autor es Francisco Calderón Vallejo, y en maravillosas 854 páginas atrapa al lector de una forma increible. Yo quede atrapada desde el mismo prólogo, y no pude soltar la novela hasta que llegue a su sorprendente epílogo. Hay que distinguir, no obstante, la diferencia entre “literatura gay” (como la que ofrece Calderón Vallejo en su libro YAGRUMA) y la “pornografía gay”, que muchas veces me topo en mi afán de leer libros sobre esta temática. Recomiendo a todos los que lean este mensaje que busquen YAGRUMA: AMORES PROHIBIDOS EN EPOCAS DE TIRANIA. Le hice una crítica en el sitio en el Internet con el que colaboro habitualmente: http://www.hormigasbravas.com Pueden leer inclusive el Prológo de este libro, además de mi evaluación. Los felicito por este sitio que tienen ustedes. Hacen faltas sitios con este concepto. Gracias por leer mi escrito, y pueden contactarme en mi direccion e-mail hormigasbravas@gmail.com Mi nombre es SILVIA AMORES, y me complacería mucho conocer la opinión de quienes lean este comentario. Gracias
06 Noviembre 2008, 15:12
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