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» Haruki Murakami: Asesino de la posmodernidad

Publicado el 5 March 2008 | 6 Comentarios

Conocí a Haruki Murakami hace siete años, fue el eslabón literario definitivo que guió mi recorrido adolescente por la cultura japonesa, y desde ese tiempo a la fecha lo sigo considerando el último héroe legitimo de la posmodernidad, y su principal asesino.

 

No hablo de un asesinato romántico, tampoco lo digo para causar polémica, considero a Haruki Murakami como la línea final de una época empeñada en permanecer como un fantasma.

 

Haruki Murakami pareció entender desde mucho tiempo que los moldes del universo literario estaban destrozados, que cuando occidente apenas volteaba a oriente éste ya había asimilado-reinterpretado-destrozado-reconstruido toda su cultura.
Japón es tal vez uno de los ejemplos más claros de nuestra más sensible búsqueda interior, una nación en la que hoy los contrastes entre una población y otra no podrían ser más desconcertantes y a la vez apasionantes, mientras una parte del país vive de una manera tradicional, apelando por los valores nacionales y las prácticas milenarias de un pueblo con origen divino, la otra parte, la hipertecnificada urbe vive a su propio (y acelerado) ritmo, es este choque ideológico en el que Haruki Murakami basa una gran parte de su trabajo. La soledad, la tristeza y la desesperación se pueden manifestar de muchas maneras, la más sencilla podría ser una exposición externa de estos sentimientos, por ejemplo un ataque de pánico o una pelea callejera, no es este el caso de los japoneses, hay un dicho que lo indica explícitamente: “Si un estadounidense pierde todo abre la ventana y asesina a alguien, si un japonés pierde todo cierra la ventana y se quita la vida”. Pero ¿Qué significa ser japonés en esta era?, Haruki Murakami ha sido muchas veces juzgado y poco comprendido al tachar sus obras de ser poco japonesas, él lo explica de una manera divertida: ”No sé bien que me hace japonés, lo he sido toda mi vida, como pescado, uso tenis Nike, escucho a Radiohead en mis audífonos, mis personajes son así, si quieren ver a una persona que come sushi, viste con quimono o practica artes marciales pueden ver la obra de Mishima o Kawabata, eso a mí no me interesa y creo que a la mayoría de los japoneses de hoy en día tampoco”.
Haruki Murakami no desdeña esa parte de su cultura, él nació así, en un tiempo de cambios drásticos, y sin saberlo se ha convertido en uno sus profetas.

La búsqueda de Haruki Murakami se vislumbra con sus personajes, pero las búsquedas ahora no son individuales, él hace miras en los tratamientos colectivos, su personaje principal no es una persona es la humanidad, difuminado de La caza del carnero salvaje a Kafka en la orilla, vemos a ese alguien que podría pasar por el tipo/a más normal, pero que sufre un cambio, y este cambio es ajeno a él, no tiene control sobre la situación de su vida, y como en un laberinto va siguiendo los patrones para ver de que se trata todo esto, es al final cuando este puede enfrentarse a ese algo y matarlo, aniquilarlo, volver a nacer, convertirse en otra cosa, la transformación es la parte esencial de un organismo vivo.

En ese algo que ha provocado un cambio increíble en el personaje, podemos ver un aprendizaje, desde la educación sentimental de Tokio Blues, a la guía de los viajes en dimensiones paralelas de Sputnik, mi amor, hay un conflicto que Haruki Murakami ha ido entretejiendo, acercándose violentamente y con amor, en el filo de una era, ha creado nuevos mitos y ha sentado las bases para que nadie lo siga, para ser parte de un asesinato colectivo, un disparo frío que haga entrar en razón a nuestros contemporáneos de la época que tenemos en la punta de las uñas apenas, se empieza a cerrar la puerta y mientras occidente mira de pie a la posmodernidad, Haruki Murakami está tirando una pistola en el drenaje.


Publicado por monchie. Estudió Ciencias de la Comunicación y Lengua y Literatura de Hispanoamérica en la UABC. Su trabajo ha sido publicado en la revista Aquilón, en Escenario, y en el Semanario 7 Días. Ha escrito y dirigido videos documentales, musicales y experimentales. Fue guionista en el programa televisivo De Letra en Letra. { Más información » » }

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6 Comentarios »

  • zoila dijo:

    parece que lo copiaste de wikipedia y le pediste consejo al badbit para escribir algo sin sustancia alguna

  • monchie (author) dijo:

    pon tu nombre completo y tu correo zoila, no puedo comentar al alguien que no tiene cara, me parece incorrecto.

  • monchie (author) dijo:

    la verdad si puedo hahaha, es muy valida tu opinion y te mando un caluroso abrazo, considero que wikipedia es una excelente herramienta y me gustaria que reconsideradas tu postura critica sobre el poseer o carecer de sustancia, sustentarte en materiales solidos podria ayudarte a no caer en lugares comunes o fijaciones premodernas, no obstante me gusta tu nombre, ummm zoila, erase una vez, que bueno que estas en Mexicali presentando un gran concierto, saludos!

  • Caothic Realm dijo:

    Muy buen ensayo. En principio me llamó la atención el titulo, pense que sería algo a debatir, pero me encuentro con una opinión que me parece certera. La pregunta es: Si la posmodernidad esta llegando a su fin, de que escribiremos mañana? Ojala lleguemos a vivir para tener una respuesta

  • Eduardo Perezchica dijo:

    La posmodernidad va para un siglo de vida. En una época donde los cambios se dan unos sobre otros de formas a veces imperceptibles… quizá hace tiempo que debimos dejar de hablar de lo posmoderno.

  • Mario Javier Bogarín Quintana dijo:

    Excelente artículo, Monchie, hacías mucha falta en este espacio nuestro que es tuyo también, y tienes razón, el atractivo de Murakami es el Japón que seduce a los occidentales por ser altamente occidental pero conservando la esencia de un fetiche no-sé-qué-que-qué-sé-yo tan poderoso como lo leímos en “Kitchen” y que es una maravilla.

    Un abrazo.

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